Que Creemos

 

CHARLOTTE, NC

Que Creemos

Verdades Bíblicas

Estos puntos esenciales de la doctrina del Nuevo Testamento componen algunas de las enseñanzas prominentes de La Iglesia de Dios. No todas las organizaciones cristianas enseñan estos puntos doctrinales de la misma manera. La Iglesia de Dios acepta toda la Biblia correctamente dividida, sosteniendo estas verdades sagradas como han sido reveladas en las Escrituras por el Espíritu Santo. Todos los que deseen ser miembros de La Iglesia de Dios, tiene que aceptar el siguiente pacto de manera afirmativa: «¿Promete usted sinceramente en la presencia de Dios y estos testigos que acepta esta Biblia como la Palabra de Dios, creer y practicar sus enseñanzas correctamente divididas, el Nuevo Testamento como su regla de fe y practica, gobierno y disciplina y andar en la luz a su mejor conocimiento y habilidad?» Este es un pacto eterno que jamás se pondrá en olvido.

Arrepentimiento: Arrepentimiento es el acto de apartarse del pecado y abandonarlo completamente. Lea Marcos 1:15; Lucas 13:3; Hechos 3:19.

Justificación: La justificación es tanto una condición como un acto. Es el estado de estar libres de culpa delante de Dios por medio de Su perdón de todas las trasgresiones de las cuales nos arrepentimos. Lea Romanos 5:1-9; Tito 3:7.

Regeneración: La regeneración es una obra de Dios ejecutada en el corazón justificado, por medio de la cual se genera una vida espiritual nueva. Lea Tito 3:5. La regeneración es simultánea con el nuevo nacimiento. También vea, Mateo 19:28.

Nuevo Nacimiento: El nuevo nacimiento nos hace una nueva criatura en Cristo y un hijo de Dios. Este nuevo nacimiento es el resultado del arrepentimiento, la justificación y la regeneración y es acompañado de un testimonio interno definido. Lea Juan 3:3; 1 Pedro 1:23; 1 Juan 3:9. El nuevo nacimiento es un prerrequisito para la experiencia de la santificación.

Santificación: La santificación es la segunda obra definida de la gracia, una obra instantánea obrada en el corazón regenerado por medio del Espíritu Santo a través de la sangre de Cristo. En la regeneración, las trasgresiones actuales son perdonadas, pero en la santificación, la naturaleza Adánica, o el pecado innato, es erradicado. La santificación restaura al hombre al mismo estado de santidad de Adán antes de la caída, otorgándole la gracia para vivir una vida santa, de esa manera haciéndolo elegible para la morada interna del Espíritu Santo. La santificación es subsiguiente a la justificación. Lea Romanos 5:2; 1 Corintios 1:30; 1 Tesalonicenses 4:3; Hebreos 13:12; 1 Juan 1:9.

Santidad: La santidad es la condición de estar libre del pecado, una condición hecha posible a través de la experiencia de la santificación. Dios requiere que el hombre viva sin pecado en este presente mundo, y ha provisto los medios a través de la sangre que Cristo vertió en la cruz. Lea Lucas 1:74, 75; 1 Tesalonicenses 4:7; Hebreos 12:14.

Bautismo en Agua: El bautismo en agua es el acto de ser sumergido en las aguas totalmente, según las instrucciones de Cristo. Aunque esta ordenanza no tiene poder para limpiar los pecados, ésta representa la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Solamente los que han nacido de nuevo son elegibles para el bautismo en agua. Lea Mateo 28:19; Marcos 1:8-10; Juan 3:22, 23; Hechos 8:12, 36-38; 10:47, 48; 16:33.

Bautismo con el Espíritu Santo: El bautismo con el Espíritu Santo, experiencia subsiguiente a la santificación, es el revestimiento de poder para el servicio. Este bautismo siempre va acompañado por la evidencia de hablar en otras lenguas como el Espíritu dirija. Este viene para llenar el templo ya hecho limpio mediante la santificación, y es un don de Dios en respuesta a la oración de Cristo. Lea Mateo 3:11; Lucas 24: 49-53; Hechos 1:4-8.

Hablar en Nuevas Lenguas: El hablar en nuevas lenguas según el Espíritu dirija, es la evidencia inicial y física del bautismo con el Espíritu Santo. Esta es una experiencia distinta al don de lenguas, que es uno de los nueve dones del Espíritu. Juan 15:26. Lea también, Hechos 2:4; 10:44-46; 19:6.

Completa Restauración de los Dones a la Iglesia: Los dones del Espíritu fueron puestos en la Iglesia para ser operados por el Espíritu según la voluntad de Dios. Estos se manifiestan a través de miembros individualmente. Los dones han sido dados a la Iglesia y no a las personas. Todos ellos fueron operados en la Iglesia primitiva y fueron restaurados a la Iglesia en estos últimos días. Lea 1 Corintios 12:1, 7-10, 28, 31; 1 Corintios 14:1.

Las Señales que Siguen a los Creyentes: Las señales milagrosas seguirán la obra y el ministerio de los verdaderos creyentes. Lea Marcos 16:17-20; Romanos 15:18, 19; Hebreos 2:4.

El Fruto del Espíritu: La vida espiritual demostrará el fruto del Espíritu que es caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Estas virtudes son divinas en su origen, y emergen de un corazón lleno del Espíritu. Lea Romanos 6:22; Gálatas 5:22, 23; Efesios 5:9; Filipenses 1:11.

Sanidad Divina: El sacrifico expiatorio de Cristo no sólo proveyó para la salvación de las almas de los hombres, pero también para la sanidad de las enfermedades físicas del hombre. La sanidad divina es sanidad efectuada por el poder de Dios, y está a la disposición de todos los que crean, así como la salvación. Lea Salmos 103:3; Isaías 53:4, 5; Mateo 8:16, 17; James 5:14-16; 1 Pedro 2:24.

La Cena del Señor: La Cena del Señor fue instituida por Cristo, y es una ordenanza sagrada, la cual somos ordenados a observarla en memoria de Cristo y Su muerte. Únicamente las personas consagradas y exentas de pecado en Cristo son elegibles para la participación de esta Cena. Lea Lucas 22:17-20; 1 Corintios 11:23-33.

Lavando los Pies de los Santos: El lavatorio de pies fue instituido por Jesús la misma noche de la Ultima Cena, y es una ordenanza del Nuevo Testamento que tenemos que practicar. Su observancia fue enseñada por los apóstoles y practicada por la Iglesia primitiva. Vea Juan 13:4-17; 1 Timoteo 5:10.

Diezmar y Ofrendar: El diezmar es pagar una decima parte de nuestro ingreso a la tesorería de la Iglesia. Comenzó con Abraham, continuó bajo la ley y recibió la aprobación de Cristo. La ofrenda es diferente y es en adición al diezmo. Ambos son parte del plan de Dios para financiar Su obra en la tierra. Lea Génesis 14:18-20; 28:20-22; Malaquías 3:10; Mateo 23:23; Lucas 11:42; 1 Corintios 116:2; 2 Corintios 9:6-9; Hebreos 7:1-21.

Restitución donde sea Posible: Restitución es el acto de restaurar algo que se haya tomado injustamente, o la satisfacción a alguien a quien se le haya hecho algún mal. Dios requiere que los recién convertidos hagan restitución cuando y donde sea posible. Lea Mateo 3:8; Lucas 19:8, 9; Romanos 13:8.

La Segunda Venida Premilenaria de Jesús: Primeramente, para resucitar los santos que murieron y para arrebatar los santos que vivan para encontrarse con Él en las nubes. Lea mateo 24:27, 28; 1Corintios 15:51, 52; 1Tesalonicenses 4:15-17. Segundo, vendrá para reinar sobre la tierra por un periodo de mil años. Lea también, Zacarías 14:4, 5; Lucas 1:32; 1 Tesalonicenses 4:14; 2 Tesalonicenses 1:7-10; Judas 14, 15; Apocalipsis 5:10; 19:11-21; 20:4-6.

La Resurrección: Todos los muertos serán resucitados. Los justos que murieron se levantaran en la primera resurrección que tomará lugar para el momento de la segunda vendida de Cristo. La resurrección de los muertos que murieron en sus pecados, ocurrirá después de los mil años del reinado de Cristo sobre la tierra. Lea Isaías 26:19; Daniel 12:2; Juan 5:28, 29; Hechos 24:15; Apocalipsis 20:5, 6.

Vida Eterna para los Justos: Aquellos que mueran en al Señor y los que le estén sirviendo para el momento en que Él venga, recibirán la recompensa de la vida eterna. Lea Mateo 25:46; Lucas 18:30; Juan 10:28; Romanos 6:22; 1 Juan 5:11-13.

Castigo Eterno para los Malos: Los inconversos y los malos serán condenados al lugar del castigo eterno, del cuan no habrá escapatoria ni liberación o aniquilación. Lea Mateo 25:41-46; Marcos 3:29; 2 Tesalonicenses 1:8, 9; Apocalipsis 20:1-15; 21:8.

Abstinencia Total de Todo Licor o Bebidas Fuertes: La Biblia prohíbe expresamente el uso de las bebidas embriagante. Aun la indulgencia más mínima es pecado, y al hacerlo, esteremos violando la norma de santidad bíblica. Lea Proverbios 20:1; 23:29-32; Isaías 28:7; 1 Corintios 5:11; 6:10; Gálatas 5:21.

Contra el uso de Tabaco, Opio, Morfina u Otras Drogas en cualquier forma, etc.: El uso de tabaco y de los narcóticos habitualmente son practicas pecaminosas que contaminan el cuerpo, que es el templo del Espíritu Santo; son evidencia externas de un corazón impuro. Lea Isaías 55:2; 1 Corintios 10:31, 32; 2 Corintios 7:1; Efesios 5:3-8; Santiago 1:21.

Sobre las Comidas y Bebidas: El Nuevo Testamento no establece un reglamento rígido concerniente a lo que el cristiano debe comer o tomar (con la excepción de las bebidas embriagantes). No tenemos el derecho de juzgar lo que nuestros hermanos comen o beben. Lea Romanos 14:2, 3, 17; 1 Corintios 8:8; 1 Timoteo 4:1-5.

Sobre el Sábado: La observancia del Día Sábado era un requisito de la ley judía, y como tal, no fue incorporada a la Dispensación de la Gracia. El día domingo no es el Sábado, sino simplemente un día separado para conferir atención especial a la adoración de Dios. En lugar de guardar únicamente el Sábado como un día santo, somos requeridos en esta dispensación a guardar todos los días en santidad. El Sábado judío es un tipo de Cristo, quien es nuestro reposo, más bien que el día. Lea Oseas 2:11; Romanos 14:5, 6; Colosenses 2:16, 17.

Contra el Uso de Oro como Ornamento: Contra el uso de oro como ornamento o decoración tales como sortijas, brazaletes, aretes, pendientes, etc. Los Ornamentos de oro u otros metales preciosos son evidencias de la soberbia de la vida; y esto es indecoroso para un hijo de Dios. «El adorno de las cuales no sea

exterior con encrespamiento del cabello, y atavío de oro, ni en compostura de ropas; sino del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacifico, lo cual es de grande estima delante de Dios» (1 Pedro 3:3, 4). Lea 1 Timoteo 2:9; 1 Juan 2:16.

Contra el Pertenecer a Logias: La Biblia está opuesta a que el pueblo de Dios se una en yugos desiguales con los incrédulos; está en contra de las cosas que se hacen en secreto. Muchas sociedades secretas requieren que se tomen votos, lo cual está expresamente prohibido por las Escrituras. Lea Mateo 5:34; Juan 18:20; 2 Corintios 6:14-17; Santiago 5:12.

Contra el Jurar: El jurar es cosa vana y condenada por las Escrituras. Una declaración de que uno va a decir la verdad de cualquier cosa es suficiente. Lea Mateo 5:34-37; Santiago 5:12.

Contra el Divorcio y el Pecado de Volverse a Casar: El divorcio y el recasamiento constituyen el pecado de adulterio. Las únicas causas permisibles para el recasamiento son la fornicación y la muerte. Sin embargo, la fornicación no es infidelidad o simplemente adulterio; sino es el estado de estar casado con la esposa o esposo de otra persona. Lea Mateo 5:32; 14:3, 4; 19:3-12; Marcos 10:12; Lucas 16:18; Romanos 7:2, 3; 1 Corintios 5:1-5, 13; 6:9, 13, 16-18; 7:2, 10, 11; Hechos 15:28, 29; Apocalipsis 2:20-22.

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